| Los cangrejeros de La Villa Blanca | ![]() | ![]() |
| Lunes, 30 de Junio de 2008 13:59 |
Mucho se llama a Caibarién entre quienes la conocen como La Villa Blanca...
Mucho se llama a Caibarién entre quienes la conocen como La Villa Blanca, de hecho, es el nombre de productos, instalaciones recreativas y comercios de la ciudad, incluso, nuestra emisora de radio local se autodenomina “La Voz de La Villa Blanca”; aquí, unos 38 mil habitantes, residentes en alrededor de 212 kilómetros cuadrados, de los que sólo unos 46 kilómetros cuadrados pertenecen a la ciudad cabecera, se autodenominan indistintamente caibarienenses o cangrejeros. Nadie ha logrado establecer desde cuándo Caibarién es La Villa Blanca y a partir de qué momento los caibarienenses somos cangrejeros, algunos lo remontan a la lejana fecha de la fundación en 1832, o un poco antes, cuando algunos pescadores se asentaban en la zona, peligrosa por los frecuentes desembarcos de piratas que asediaban la vecina ciudad de San Juan de los Remedios, y otros dicen que la llaman así desde inicios del siglo XX, cuando la prosperidad económica la dotó de numerosas edificaciones de claros colores e hizo crecer sus calles. Pero lo que sí está bien claro es por qué usamos ambos apelativos.
Lo de Villa Blanca parece provenir del relleno inicial de nuestras primeras calles, a base de un polvo de piedra caliza extremadamente blanco, que las hacía relumbrar a la luz del sol tropical, también lo relacionan con el tipo de piedra, llamada laja, utilizada en el piso de nuestros portales, prolongación delantera de todas las casas caibarienenses, que servía para el tráfico peatonal y para proteger del sol y la lluvia a los transeúntes al tener enormes techos de maderas y tejas; el caso es que las lajas, van del ocre al blanco y brillan según van puliéndose por el paso, de manera que también aportaron blancura. Otros elementos para que Caibarién sea La Villa Blanca, van al trazado recto de sus calles, anchas y todas con salida al mar, lo que la aparta de la tradicional construcción circular de “plaza de indias” que se conocía hasta entonces, para convertirla en una ciudad con trazado moderno, de mayor visibilidad y amplitud. En Cuba existe otra ciudad llamada también Villa Blanca, se trata de Gibara en la provincia de Holguín, pero de sus motivos, mejor será que hablen ellos, o entraríamos en una larga porfía de quién tuvo antes el nombre. El tema ha sido investigado por especialistas en la historia local, quienes sustentan la importancia de este término de La Villa Blanca en la identidad de la ciudad de Caibarién. Lo de cangrejeros se refiere a la fuerte presencia de la especie conocida como cangrejo moro que se pescaba en abundancia en nuestras aguas costeras, y se comercializaba con otras ciudades de Cuba y el extranjero, en un tiempo constituyó importante fuente de ingresos para los comerciantes, pues no crea que al pescador se le pagaba gran cantidad por tan duro trabajo; lamentablemente hoy la manifestación de la especie ha decrecido por cambios climáticos y técnicas de pesca inadecuadas.
![]() Fotografía: José Armando Ocampo Sin embargo, un colega menos ilustre pero aún muy presente en nuestra fauna y que ha llenado calderos pobres por cientos de años, es el llamado cangrejo de la tierra, que se caza directamente en sus cuevas en cualquier lugar cercano a la costa, cuando truena y hay luna llena, por partidas de ciudadanos de cualquier profesión y nivel cultural, como hobby, o para actividad comercial. De su escasa carne se elaboran platos considerados como exquisitos por naturales de Caibarién y visitantes: el llamado enchilado, entre nosotros enchilao, abundantemente sazonado, y el más simple, pero no menos delicioso que luego de hervido se adereza solo con sal y limón.
En temporada de cangrejos, suele vérseles transitando por nuestras calles, en horarios nocturnos, algunos hasta se introducen en las viviendas donde con los ruidos de sus patas y muelas al trepar por las paredes de madera, hicieron pensar en fantasmas y aparecidos a algún que otro visitante, mientras que, en la carretera que conduce a la cayería noreste de Villa Clara, famosa por sus instalaciones turísticas, ofrecen un verdadero espectáculo al transitar sobre ella dificultando la circulación de los autos que irremediablemente deben atropellarlos para continuar la marcha. Diríase que ya somos más cangrejeros por este amigo “de la tierra” que por el cangrejo moro, pero al fin y al cabo, mantenemos esa forma de nombrarnos que usamos sin el menor complejo, sino más bien como un título que nos enorgullece. La música popular recoge también esa forma de nombrarnos y hasta alude a razones ecológicas en su lenguaje: "Los cangrejos de Caibarién son los mejores, no les entren a palos, muchachos, no sean abusadores" . |





