| Velas en Caibarién, mucha pasión (+ fotos) |
| Escrito por Raisa Guevara García |
| Jueves, 24 de Marzo de 2011 13:57 |
Y afirmo que lo es por varias razones, la primera es la extensa trayectoria de Caibarién en este deporte, tanto en el plano nacional como internacional; otra, es el disfrute del pueblo, sobre todo de familiares de atletas y admiradores del deporte de las velas o antiguos veleros que pueblan el malecón de la pequeña ciudad costera para ver las regatas, y la tercera, no menos importante, es presenciar la emoción de un emblema para la vela, Melón, Rolando Pérez Llada, que recupera su juventud y parece un adolescente más entre el variopinto ambiente de atletas y barcos. Desde que comienzan a preparar las embarcaciones, luego aquel mar lleno de velas, y uno que se acuerda de Nélido y Octavio, otro que afirma que su tío fue mejor que quienes compiten hoy en determinada embarcación, aquel lleno de protector solar, las muchachas que de tan cubiertas para proteger su pelo, la piel…apenas se reconocen, y los nervios…ahí…en el paseo inquieto de alguno, otra que se muerde las uñas…pero, en general, los veleros y veleras son valientes, se ve en los enormes esfuerzos físicos para tirar su barco al agua, navegar durante horas compitiendo contra otros atletas y contra el viento “que siempre se extrema” y luego de nuevo bajar el velamen, poner a resguardo el barco, en fin, dejarlo todo listo para las regatas del día siguiente. Pero lo más emotivo para quienes amamos la identidad de Caibarién y reconocemos cuánto la honra el deporte de las velas, es ver a Melón, cuyo nombre real es Rolando Pérez Llada , que ríe aquí, saluda a alguien por allá, conversa al oído de algún muchacho o responde a un llamado; no descansa, está como nuevo, se le cargan las pilas al padre de las velas en Cuba, como lo nombra Machín en su libro, cada competencia le aporta vida al hombre que puede contarte día por día y nombre por nombre los premios de estos cincuenta años de historia de las velas, desde aquella fecha en que le dieron la tarea de formar un equipo al que vinieron inicialmente los hijos de los pescadores, muchachotes casi adultos, que sabían un poco de mar.
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Desde ayer en Caibarién ocurre un verdadero acontecimiento deportivo que a la vez se constituye en suceso representativo de nuestra Identidad; se trata del
Puerto Arturo en pleno y casi toda la ciudad Pesquera bajaron para el malecón, algunos con sus mejores galas, otros como andaban, hasta con sus asientos para no tener que “jugar muro” y aprovechar la sombra de los pequeños y estériles cocoteros, comisiones de embullo, abuelas y tías, suegras…sí, porque van muchas mujeres a ver las velas…y otras a ver los navegantes que, en honor a la verdad, hay que ver…







