Escrito por Maydiel Valle Lazo y Andy Luis Leal (estudiantes de periodismo)
Jueves, 03 de Febrero de 2011 14:07
Quizás resulte desconocida para muchos la invaluable historia en el arte de los telones y las máscaras que atesora Caibarién. Desde hace más de un siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los caibarienenses.(con audio)
Actuación del grupo Rimariyama de Caibarién
Deslindar los senderos –a veces bifurcados- de una manifestación artística en una región determinada demanda especial agudeza investigativa. Más aún si se trata de un género heterogéneo y diverso como el teatro.
Caibarién , es singular por la belleza y los secretos de las aguas que bañan sus tierras, por la hidalguía y las hazañas de sus pescadores, por el ingenio y el carisma de su pueblo: hombres y mujeres de bien. Pero quizás resulte desconocida para muchos la invaluable historia en el arte de los telones y las máscaras que atesora Caibarién. Desde hace más de un siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los caibarienenses.
A lo largo y ancho de la isla dicha expresión artística existió antes de que europeos pisaran por vez primera estas tierras en el ya remoto 1492.Nuestros primeros actores fueron aquellos que hacían una sui géneris hibridación de bailes, cantos, poesía y maquillaje, conocido como areíto, que constituye además nuestra primera manifestación cultural. Pero… ¿Cómo llega a Caibarién el teatro en sus formas más contemporáneas?
Caibarién nació en 1832 cuando Don Narciso de Justa donó unas manzanas de tierras para la construcción de la ciudad. Algún tiempo después el puerto se convirtió en uno de los más importantes del país por su floreciente actividad económica, lo cual posibilitó la construcción e obras en el litoral y el fortalecimiento de la pequeña burguesía local.
En 1860 se presenta la primera función teatral de la que se tenga noticias en Caibarién. Los pobladores de grandes recursos realizaron gestiones para que una compañía dramática de notable éxito que se presentaba en la vecina Remedios trasladara su espectáculo hacia este territorio. Por aquel entones no se contaba con un teatro por lo que la función se desarrolló en un depósito de mercancías que se habilitó para la ocasión .El impacto de este acontecimiento marca una pauta dentro de la historia de la ciudad, pues constituye el primer paso de lo que sería un serio y amplio movimiento teatral.
En los años posteriores, durante las gestas libertaria del 68 y el 95, continuaron las presentaciones de compañías foráneas. Pero no es hasta 1903 que los aficionados en Caibarién irrumpen en la escena con las obras “Juan José y el Chistoso” y “La Casa de Campo”. Se presentaron en local de la sociedad “la Colonia Española” que aunque solo era una salita de tresillos y dominó, se convertía en salas de espectáculos cuando alguna compañía visitaba la ciudad.
Una historia propia
Paco Zaragoza (extremo derecho)
A principios de la década del 20 del pasado siglo nace de la mano de Macuca Jolis y Rafael Brú la primera compañía autóctona de Caibarién: “la Jolis-Brú” .Aunque solo se mantuvo por algunos años, resultó llamativa la particular manera de mezclar la música, la comedia y el canto. La agrupación logró ganarse el corazón del pueblo caibarienense, y sus presentaciones en el teatro Atenas -inaugurado a finales de la década del 20- resultaron un rotundo éxito.
Por esta misma época un hombre conocido como “Balmaseda y sus títeres”, recorría el pueblo con un espectáculo distinto al de las sociedades del momento. Este artista practicaba la ventriloquía con dos muñecos, y su fama lo llevó a crear una carpa circense.
Poco tiempo después de desaparecer la “Jolis-Brú” surge la agrupación “Arenas-Zaragoza”, una de las más representativas en la primera mitad del siglo XX caibarienense. La primera representación la realizaron en el histórico local del Gremio de Marinos, en 1927.
Ramón Arenas y Paco Zaragoza lograron aglutinar lo mejor del movimiento de aficionados de la villa y ofrecer un tórrido espectáculo cuyo nivel artístico competía con el de las compañías foráneas que visitaban Caibarién.
El repertorio de la “Arenas-Zaragoza” hibridaba danza, canto y música. Sus integrantes no fueron personas pudientes o de sociedad, sino obreros, amas de casa, estudiantes.
Formaron parte de este grupo las famosísimas Luisa, Francisca y Coralia Busquets, quienes triunfaron en “La Corte Suprema del Arte”, de la emisora CMQ .El talento de estas caibarienenses las llevó a ser contratadas por la estación radial “RHC Cadena Azul” como artistas exclusivas.
En 1930 la Arenas-Zaragoza se disolvió, pero durante un tiempo después Paco Zaragoza continuó trabajando con algunos integrantes del grupo.
Continúa la función
Teatro América, antiguo Atenas
Después de desparecer la “Arenas-Zaragoza”, Paco se da a la tarea de crear una compañía. En 1939 nace la agrupación “Paco Zaragoza”, la cual estuvo integrada, entre otros, por Armando Rosado “Machina”.
Paco y Machina llenaron toda una etapa dentro del teatro en Caibarién, pues crearon además la “Compañía Infantil de Variedades Paco Zaragoza”.
Otro grupo emblemático de Caibarién surgido antes del triunfo de la Revolución fue “los Pinos Nuevos, en la década del 40”.Este conjunto pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Caibarién y tenía metas muy ambiciosas .De marcado carácter izquierdista, varios de sus miembros integraban el Partido Socialista Popular(PSP).No es de extrañar entonces que rompiera con los cánones del teatro que se venía realizando, pues tenía como propósito hacer reflexionar sobre temas políticos de alta sensibilidad.
La obra más conocida de “Los Pinos Nuevos” fue “Inocentes”, en1957, que trataba el injusto fusilamiento de los estudiantes de medicina por el colonialismo español .El local que ocupa hoy la Secundaria Básica “Antonio Arias”, era por aquel entonces un solar llamado “Los Mulos.” En ese lugar, sobre tanques de 55 galones se colocó una plataforma con escenografía para la función “Inocentes”. Pero el disgusto social era tan fuerte que para el gobierno y la policía era demasiado que un grupo de jóvenes se atreviera a tamaña osadía.
“La policía llegó y le pegaron candela a los tanques”, cuenta un testigo de aquel suceso. Así, en medio de una brutal represión, con una fuerte censura e importantes contradicciones políticas se desarrolló el teatro en Caibarién hasta el triunfo de la Revolución, en enero de 1959.
¡A crear!
El triunfo de la Revolución marcó una nueva etapa en ámbito de la cultura en Caibarién y en todo el país. El arte de las máscaras y los telones no estuvo ajeno a ello. El gobierno revolucionario estimuló el desarrollo del teatro hasta en las más intrincadas comunidades. En Caibarién surgieron importantes agrupaciones que confirmaron al territorio como una fuerte plaza teatral. Entre todas ellas se destacan “Grupo de Teatro Municipal Machina” y “Grupo de Teatro de Cámara”, además del teatro Guiñol.
Uno de los grupos más destacados fue “Formación 27” donde el destacado dramaturgo Ramón Rodríguez, conocido popularmente como Richard, puso en escena obras de la talla de “Los Habladores”, de Cervantes.
Rodríguez no solo trabajó en el teatro de Caibarién, también llevó su talento a Remedios y Zulueta. En el año 1982 creó los grupos “De cámara” y “Arigua”, con pescadores. Con este último estrenó la obra nicaragüense “Morir es difícil”.
En el municipio se celebraban los festivales “Cervantes” de artistas aficionados, en los cuales la manifestación de teatro debido a la cantidad de obras que se presentaban-y con mucha calidad- se desarrollaba durante varias noches y con gran presencia de público.
Por aquel entonces también existía un grupo dirigido por Maricela Ramos que se dedicaba con mucho acierto al teatro para niños.
El conjunto “De Cámara” puso en escena obras como “Espejo y Miseria” de Emilio Carballido , dirigida por Richard, quien también creó un grupo de pantomimas y atendía una agrupación de fonomímicas.
Richard fue uno de los creadores del festival de la canción infantil “Una gota de coral”, que se desarrolla desde entonces en el municipio y en el cual obras de su autoría como “Muñeca de trapo”, “Payasos” y “Aventuras en el Valle” se han utilizado como parte del espectáculo.
En la década del 80 se crea, de la mano de Richard, el grupo de teatro Guiñol. Utilizaban un local que existía frente a la actual secundaria básica Julio Antonio Mella y estrenaron obras nacidas de su ingenio como “La feria de la alegría”, “La Sopa de Piedra” y una versión contemporánea de “La caperucita roja”.
En todo este periodo existió un fuerte movimiento teatral que abarcó todos los niveles educacionales: desde la primaria hasta la secundaria.
José Ramón Alcántara: ¡Circo no, teatro!
José Ramón Alcántara
Una de las figuras icónicas dentro del desarrollo del teatro en Caibarién nació en Miller, un poblado cerca del municipio de Placetas. En sus inicios, este campesino de pura cepa era imitador y hacía poesía.
“Recitaba en serenatas, velorios, hacía humorismo y espectáculos en pleno campo. La gente para halagarme me decía ¨oye tú puedes trabajar en un circo”. Pero Alcántara quería llegar más alto: al teatro, su más fiel pasión.
Antes de trasladarse para Caibarién por azares del destino, este genial dramaturgo ya había hecho una carrera en Santa Clara. Allí dirigió el teatro profesional “La Edad de Oro”, además de trabajar como dramaturgo en la Universidad Central Marta Abréu de Las Villas.
La dirección del sectorial de cultura en Caibarién le asigna la tarea de formar jóvenes valores en el arte escénico, pues resultaba necesario contar con diez instituciones culturales para alcanzar la condición de “módulo cultural”.
A partir de entonces creó dos agrupaciones emblemáticas: “Machina”, en honor a Armando Rosado, y otro grupo con jóvenes de preuniversitario.
Trabajar con este último grupo, significó un reto mayúsculo, pues supuestamente no tenían una preparación a la altura del “Machina”, confiesa Alcántara.
Pero la iniciativa no resultó estéril. El conjunto tuvo mucho éxito y presentó importantes clásicos como “Petición de mano”, de Chejov ; “Los habladores”, de Cervantes ; y “El médico a palos”, de Moliére . Los jóvenes de la agrupación también fungían como monitores en otras enseñanzas y algunos se atrevieron a montar obras.
Al mismo tiempo Alcántara puso en escena con el grupo “Machina” la obra “Santa Camila de La Habana Vieja” y “Donde el Caribe Abraza”. También montó “Centén” y una versión propia y atrevida de “Millonario Socialista”, de Enrique Núñez Rodríguez .
Las presentaciones del “Machina” se extendieron a los municipios de Remedios, Camajuaní y Sagua la Grande, entre otros. Asimismo realizaban intercambios con profesionales y la magia de su repertorio llegó también a Sancti Spíritus y al teatro Tomás Terry de Cienfuegos.
Juan Emerio Sánchez, quien fue miembro de este conjunto, recuerda como Alcántara les transmitió el amor y el respeto por el teatro. “Él consideraba que era la manifestación artística más completa. Nos decía que influía además del talento dramático y humorístico, la música, la escenografía y la plástica, que se unían y eran capaces de transmitir los más elevados valores humanos y estéticos”.
Para mantener la tradición
Grupo Rimariyama en escena
En la actualidad solo existe un grupo de teatro en Caibarién: el Guiñol “Rimariyama” , agrupación compuesta por aficionados: estudiantes de la universidad, trabajadores, obreros, promotores culturales. El Guiñol se inserta dentro de la vida cultural del municipio con el propósito de llevar el teatro hasta los más pequeños y mantener con vida la tradición de este arte en Caibarién.
Yamiset Viamonte Toledo , joven integrante de “Rimariyama”, obtuvo el premio provincial de teatro por su trabajo con títeres. “Me gusta este medio, para mí es como un juego, es mi vida, donde realmente me siento bien”, expresa.
Declaraciones de Yamiset Viamonte Toledo
El director del Guiñol, Marcelo De Armas comenzó en el grupo del preuniversitario bajo la tutela de José Ramón Alcántara. En el 1996, graduado y con vasta experiencia, retoma junto a Ramón Rodríguez la idea de crear un proyecto infantil: “La gruta de Panchín”, pero desapareció poco tiempo después.
Tan solo hace dos años Marcelo reinició el proyecto, pero con otro nombre: “Rimariyama”. Esta agrupación realiza presentaciones en escuelas, centros de salud, y en la sede del video club no.2 de la calle Céspedes.
A pesar de las dificultades materiales este contingente de enamorados del teatro dedica un espacio de su vida a llenar de alegrías el espíritu de los niños.
“El teatro de títeres demanda de muchos ¨poquitos¨”, confiesa Marcelo, quien agrega que falta el empuje de todos los instructores y recomienda fomentar el trabajo con el aficionado adulto.
Entrevista a Marcelo de Armas
Lo cierto es que mientras existan personas como Marcelo, Yamiset y muchos otros, algunos anónimos tras luces y telones, el teatro para los caibarienenses continuará siendo algo más que una pasión.
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