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La más reciente novela de Caibarién
Escrito por Carlos Rivero Collado (Tomado de kaosenlared)   
Sábado, 03 de Abril de 2010 13:47

Emilio Comas, autor de la más reciente novela de Caibarién

Cuaderno de Bitácora: trayectoria de un cubano leal a su origen
En esta excelente novela, inédita aún, el escritor Emilio Comas Paret habla de un personaje que ha entregado su vida a la Revolución, la cultura, el mar y su ciudad nativa, Caibarién.
Por: Carlos Rivero Collado

Siempre he creído que el ser humano debe sentir orgullo de su origen y ser leal al país, y aun más al terruño, en que nació. Puede uno emigrar y vivir fuera de su patria decenas de años, tal vez casi toda una vida, pero no debe olvidar el país, el pueblo, el barrio, la calle, la casa en que nació o se crió.
Un desterrado no se destierra si su conciencia vive en su tierra. Un emigrante que olvida a su patria es un apátrida, no un emigrante.
Recuerdo a mi abuela Josefa, que, joven aún y ya viuda, emigró a Cuba, con mi madre y mis tíos, en 1921. Eran de Villaseca de los Reyes, una aldea de la provincia de Salamanca, entre Ledesma y Vitigudino, cercana a Portugal. Mi abuela vivió los últimos sesenta años de su vida en Cuba y Estados Unidos, pero nunca olvidó a su aldea, y ya anciana, con más de noventa años, me hablaba, sollozando, de su terruño. Jamás, en rigor, emigró, porque su patria y su provincia y su aldea y la casa en que nació y se crió y se casó y tuvo hijos, vivieron siempre en su mente y su corazón. Moribunda,nos pidió que le pusiéramos, junto a ella, en el ataúd, una foto de Villaseca de los Reyes, y que así la enterráramos. Jamás renunció a su ciudadanía, ni en papeles ni en espíritu. Nació en una aldea española y murió aldeana y española.
Creo que algo de esa leal rebeldía heredamos mi hermano y yo. Sus cenizas siguen siendo cubanas y yo seguiré siendo cubano aun después que sea sólo cenizas.
Para su suerte, Emilio Comas Paret no ha tenido que emigrar nunca de Cuba, aunque sí de Caibarién; pero, lejos de olvidar a su ciudad, la ha tenido siempre presente a lo largo de su vida y su obra literaria. Caibarién vibra, más que vive, en él. Su obra huele a mar, a barca, a sal, a brisa marina, a marisco, a pueblo de mar.
Aparte del mérito literario de su obra, hay un valor sentimental, moral y político. Emilio es, sobre todo, un hombre de la Revolución, pero lo es, asimismo, de su origen, su niñez, su pueblo, su familia, sus amigos y, sobre todo, Caibarién y la mar. La vieja ciudad a orillas del extenso manto líquido es el escenario perenne, inevitable, de su obra.
¿Es el propio Emilio el personaje central de “Cuaderno de Bitácora”, esta novela que tanto habla de Caibarién y el mar y la lucha de una familia modesta por sobrevivir y sus ancestros y sus vivencias en la mar y la tierra, y su entrega a la Revolución y la literatura? No he podido averiguarlo después de leer la obra dos veces. Me parece que es él y que no es él. Solo él sabe si es él y, aunque se lo he preguntado, no me lo ha querido decir. Dejemos que sea el lector, si puede, quien despeje este misterio.
La novela debe ser virgen, como las selvas más remotas de la Amazonia. Rechazo los prólogos y las exégesis. No me gusta que me mastiquen lo que puedo masticar. Su prefacio y su análisis debe ser sólo ella. ¿Qué puede decirse de una novela que ésta no diga en su desarrollo?

La Agonía del pez volador, de Emilio Comas Paret
La Agonía del pez volador, de Emilio Comas, considerada hasta ahora la novela de Caibarién, pudiera ser suplantada en esa calificación por Cuaderno de Bitácora

Para una mayor información sobre el autor y su obra, sugiero que se lea mi artículo “La agonía del pez volador (las vibrantes aventuras de Emilio Comas Paret)”, publicado aquí en Kaos, el 27 de junio del 2009, que aparece en el archivo bajo mi nombre.
Veamos, pues, como el autor nos cuenta, literalmente, esta emotiva historia (el texto íntegro de lo que van a leer es de Emilio; los subtítulos, en negrita, son míos)
1-. Un parto en zafarrancho de combate
Yo soy Guadalupe C. P. Rodríguez Reyes y he decidido contarles mi vida. Por favor, no traten de indagar que significa el C. P. Son precisamente dos nombres más que me endilgó el abuelo, entonces secretario del juzgado donde me inscribieron, sin que lo conociera el resto de la familia, y que me han perseguido, con lo feos que son y lo desagradable que suenan, a lo largo de los años.
Nací, en Caibarién, un 12 de diciembre de 1942, día de Nuestra Señora de Guadalupe, (de ahí el simpático nombrecito) y en el año en que Cuba le declaró la guerra al Eje Berlín–Roma-Tokío. Es decir, nací en pleno zafarrancho de combate.
Al contar de mamá, me parió encima de la mesa de comer, en la casa de mi abuela Estervina, y fui recibido por Julia, la comadrona, una vieja alta y gorda con una larga trenza que se enroscaba, a manera de corona de los césares, alrededor de su cabeza.
He decidido contarles mi vida por la razón siguiente: apuntaba Carlos Marx que él había aprendido más de la vida de la sociedad francesa leyendo a Balzac que por los tratados de historia, y yo, sin ser para nada cercano a la grandiosidad de Balzac, pienso que he recorrido una vida que les puede ser entretenida conocer, porque para mí la literatura tiene que ser en primera instancia entretenida para imponerse, y mi vida ha sido eso, pequeñamente rica y entretenida. En otro orden pienso también que mi historia les pueda ayudar a entender más y con más amplitud y sosiego, estos cincuenta años que hemos vivido los cubanos, donde la generación que nos antecedió y una buena parte de la mía, hemos tratado de cambiar al mundo, para bien, (por lo menos éste ha sido nuestro humilde punto de vista); desde esta pequeñísima y pobre islita caribeña.
2-. Grande historia de una pequeña ciudad
Si usted abre un mapa de la Isla de Cuba, busca el centro del caimán y tira una línea vertical, observará que en el mismo norte, esto es, en el centro norte, aparece un punto en la costa llamado Caibarién. Antes de la llegada de los españoles su territorio perteneció al Cacicato de Sabana o Sabaneque, que abarcaba lo que antes era toda la costa norte de la antigua provincia de Las Villas. Se dice que hacia el oeste del actual Cayo Conuco, exactamente frente a Caibarién, existía un pueblo aborigen con casas sobre pilotes llamado Carahate, que al ser visitado por los descubridores, hizo afirmar al Padre de las Casas: “fue cosa maravillosa la abundancia de comidas de muchas cosas que allí tuvieron, de pan y caza, y sobre todo de papagayos, que si no me he olvidado, en obra de quince días que allí estuvieron, se comieron diez mil papagayos, los más hermosos del mundo”.
En 1830, los habitantes de San Juan de los Remedios, considerada por muchos como la octava villa fundada por los colonizadores, optó por cambiar el puerto de la Ensenada del Tesisco, para el actual Caibarién, que ya desde mucho antes era una aldea de pescadores y agricultores separada de Remedios por unos siete kilómetros más o menos, pero no es hasta 1835 que se funda como pueblo.
En 1607 era sólo un pueblo de pescadores e indios, considerado como un “corral” de San Juan de los Remedios, que ya era una villa.
En ese mismo año y por la Real Cédula dictada el 8 de octubre se llevó a cabo la primera división territorial de Cuba. Hasta ahora la Isla tenía una sola capital política, San Cristóbal de la Habana, pero sucedió que por veleidades del rey Felipe III, “El Piadoso”, se tomó la decisión de dividirla en dos departamentos cuyas respectivas capitales fueron La Habana y Santiago de Cuba, y se cometió además el disparate, quizás debido a la enorme ignorancia de España para con su colonia, de que las tres villas del centro de la Isla: Remedios, Sancti Spíritus y Trinidad quedaran fuera de ambos departamentos y bajo el gobierno independiente de sus respectivos alcaldes.
Esta “autonomía municipal” trajo consigo el más pleno anarquismo. En Remedios, los vecinos, sin distingo de clases ni jerarquías, se dedicaron al contrabando con filibusteros, piratas y otros engendros de la mar que se acercaban por las bahías del Tesisco y Caibarién.
Alrededor de 1650 visitó la villa en gira pastoral el obispo Fray Alonso Enríquez de Almendáriz, el cual al imponerse de la situación, informó a Felipe III, quien derogó la infausta orden y dio las instrucciones pertinentes para meter en cintura a los desquiciados independientes.
A partir de 1650, y ante el acoso de las autoridades españolas, al parecer los piratas se molestaron por el nuevo estado de cosas y se sirvieron varias veces de la ensenada de Caibarién para atacar a la villa de Remedios. Por tal motivo el pueblo permaneció abandonado y considerado como una hacienda remediana, cubierta además de manglares y bosques, y con el camino que lo comunicaba con la villa, totalmente cegado.
Nao L´Olonés, el famoso pirata holandés, que estaba en constante merodeo por la zona, atacó en un par de oportunidades la villa de Remedios, primero en 1658 y luego en 1667.
En agosto de1668, Nao L´Olonés está fondeado en Cayo Fragoso, muy cerca de la costa. En esa fecha el gobernador de La Habana, Dávila de Orejón, manda una fragata artillada con más de 30 cañones y alrededor de cien hombres a pacificar la agreste cayería.
La fragata llegó al anochecer, tiró el ancla, y los hombres se echaron a dormir al abrigo de los cayos estimulados por el frescor del terral de madrugada.
Ya L´Olonés sabía de la presencia enemiga y se había emboscado cuidadosamente.
Al amanecer, los españoles despertaron rodeados de cañones y pistolas y comenzó el combate. Por parte de los marinos de La Habana solo quedaron vivos, después del tiroteo, exactamente cincuenta hombres. L´Olonés decapitó con su propia espada a cuarenta y nueve y dejó uno con vida, para que volviera a La Habana y le contara al gobernador.
(Nota: y así prosigue Emilio narrando la historia de Caibarién, pero nos tomaría mucho espacio incluirla toda)
3-. La patria vieja
Mi abuelo Ramón nunca pudo dedicarse a buscar su árbol genealógico, pero mi tío Marcelino, el aristócrata de la familia, como se le dijo siempre, había registrado en los Archivos de Indias en una de sus visitas a la Madre Patria y vino diciendo que nuestros antepasados, eran oriundos de Aragón,y que en 1229 cuando el rey catalano-aragonés Jaime I conquistó la Isla de Mallorca quitándosela a los sarracenos, ellos iban entre la tropa de caballeros y que ahí se quedaron para toda la vida.
Que el primer pariente de sangre noble que reconoce la historia era Pedro, infanzón, o sea, noble de segunda categoría, pero con señorío y potestad sobre su tierra, por lo cual se le nombraba como un caballero infanzón. Después hubo otro Jaime, natural de Centenera y de este surgió un nuevo Jaime que obtuvo confirmación de infanzonía de la Real Audiencia de Zaragoza el 21 de enero de 1702 --de este hecho guardaba un viejo documento para atestiguarlo-. Que estos habían sido Regidores por su Majestad en Barbastro, Huesca y empadronados en la clase de infanzones con uso público de armas. Que en el convento de San Francisco tenían capilla propia, bajo la advocación de San Antonio de Padua. Que en Cataluña tuvieron casa en Gerona y una rama catalana.
La leyenda popular ha dicho siempre que el abuelo Ramón, era el creador del “Pescado en Salsa de Perro”,la famosa receta marinera que es el orgullo de la gastronomía de Caibarién, el pueblo del cangrejo.
(Nota: Emilio sigue narrando el ancestro de la familia de Guadalupe C. P., que no incluyo para no hacer interminable este artículo)
4-. Otros temas interesantes de la novela:
A-. Los Mediopejes: Al lado de nuestra casa vivían los Mediopejes, Yeyo y su mujer Josefina, así como Mirta y Raúl. Yeyo era un borracho sistémico y permanente, muy simpático y amigo del alma de mamá. Yeyo sacaba una discusión con Josefina por cualquier motivo, y cuando se veía perdido le decía: ¡Vieja, no me jodas, que me voy a emborrachar!
B-. El barrio: El barrio estaba lleno de bares, algunos con putas, y además bodegas. Estaban el Bar Marino, el de Ernesto Salao, el de Mingo, el del chalet de Rodil y el de Randolfo, que tenía putas.
C-. “Soy un espíritu”: Una noche de miedo llegó el terror. Estábamos mi mamá y yo sentados junto a la ventana mirando hacia la calle cuando de pronto se apareció un hombre alto, flaco, de sombrero borsalino y todo vestido de negro, golpeó con un gran anillo en los hierros de la reja y cuando miramos mamá y yo nos dijo: “Yo soy un espíritu”. Y con la misma se esfumó. Mamá cayó en crisis, yo a partir de aquel momento no recuerdo nada, parece que la memoria lo borró por terrible, pero la cosa fue que cuando llegó papá a las diez y le contamos, fue al escaparate, sacó un revólver colt 38 que tenía, se metió en casa de Justo y acabó con la sesión espiritista.
D-. Los alaridos de la hermana de Chicha: En uno de esos cuartos que daban para un patio interior de jardines pobres y descuidados, vivía encerrada una señora, que luego supe que era hermana de la maestra Chicha, completamente loca y que profería unos alaridos que le ponían la carne hecha pinchitos al más pinto.
E-. La primera novia: Se llamaba Casandra, era muy flaquita, rubianca y con cara de mosquita muerta, pero me pagaba la entrada a la matiné del Cinema con tal que la acompañara y me dio los primeros besos en la boca que sentí en mi vida.
F-. Aumenta la represión: Transcurría el año 57 y los cubanos la estábamos pasando muy mal con la represión del gobierno batistiano. Como Santo Domingo era uno de los pueblos que enlazaba con la Carretera Central, única que comunicaba a todo el país entonces, se consideraba un lugar estratégico, y por eso tenía el cuartel de la Guardia Rural con muchos números y el cuerpo de Policía, bastante agresivo y peligroso. Dentro de la Policía se movían dos hombres de la Secreta, conocidos como el cabo Candela y Cordo, los que al parecer se ocupaban, básicamente, de vigilar a la gente joven del pueblo.
G-. El sabotaje: Entonces se pinchaban, se ponchaban, se les iba el aire. Era una suerte de sabotaje al transporte, porque buscaba lograr la paralización total del transporte por carretera. Todas las noches regaba un puñado de aquello, que la gente les decía Bromo Seltzer, parodiando una tableta efervescente y digestiva que tenía el eslogan de “siempre cae bien”, y como usaba los bolsillos intencionalmente desfondados, venía con las alcayatas en una mano que guardaba dentro del bolsillo y las dejaba caer y bajar por la pierna del pantalón, mientras yo cruzaba la carretera con la inocencia de un niño de quince años caminando por una calle solitaria a las once de la noche.
H-. Territorio Libre: Salimos en el auto. La carretera era como un cementerio. Cuando íbamos llegando a Camajuaní dimos con un desvío del camino, y al entrar en él notamos un cartel que decía: “Territorio Libre de Cuba.” Eran los rebeldes de Fidel. Caibarién estaba lleno de soldados. Eso sucedía en el mes de diciembre de 1958.
I-. Un pueblo en rebeldía: En Mayajigua estaba alzada la gente de Félix Torres, del Partido Socialista y otro grupo del 26 de Julio, en Caibarién apareció el grupo de Juancito Mayor, que se alzó por Sierrezuela. En el barrio casi no vivían batistianos, sólo unos pocos que andaban tranquilos, era gente que vivía de las “botellas” del Ayuntamiento, pero no se metían en nada. La Marina no estaba con Batista y dejaba hacer sin inmiscuirse, así que Puerto Arturo venía a ser como un “territorio libre” de la dictadura.
J-. Otro asesinato: A Dieguito lo mataron en la esquina del Cinema el día antes de yo llegar. Dieguito no estaba en nada, aquello fue un asesinato a mansalva, y por eso su entierro se convirtió en una manifestación popular. Yo fui, como casi todo el mundo. Delante iba un camión cargando muchas coronas, detrás el carro fúnebre y los familiares, y un poco después, todo el pueblo en silencio. A uno y otro lado de la calle iba un cordón de soldados con sus armas listas, y caras de pocos amigos.
K-. El Pelotón Suicida: Era la tropa de El Vaquerito, jefe del Pelotón Suicida del Che Guevara. Camilo seguía combatiendo con el chino de Yaguajay, que estaba defendiendo aquello como si fuera una guerra contra el invasor extranjero.
L-. La rendición de Caibarién: Como a las seis de la tarde apareció una sábana blanca por una de las ventanas del cuartel y se acabó todo. Los guardias que se sabían con problemas fueron encerrados en los calabozos. Los demás volvieron a sus casas. Se decía que los aviones de Batista iban a bombardear. La gente iba coreando: ¡unidad... unidad! La Revolución triunfó con la huida de Batista el primero de enero por la madrugada.
M-. The Black Jackets: Por entonces comenzaron a asolar los barrios unos pandilleros desafectos a la Revolución, se decía que eran hijos de los ricos de Miramar, y que se llamaban a sí mismos “Los Jackets Negros”, porque todos usaban este tipo de prenda y andaban en motos. Eran vándalos, rompían todo lo que encontraban a su paso, golpeaban a la gente, abusaban de las mujeres.
N-. La Policía Juvenil: Luego de pasar aquellos meses de “vacaciones” habaneras, se inició el curso escolar y como que ya estaba terminando el bachillerato, fui al Instituto de Remedios a hacer el tercero, cuarto y quinto año. Había entrado en la Asociación de Jóvenes Rebeldes, era miliciano, y organizaba un cuerpo que se llamaba Policía Juvenil, en contraposición a los boyscouts, de los cuales se comentaba su colaboración con el ejército batistiano.
Ñ-. La de la trenza larga: Remedios fue también las noches de visitar a Luisa, mi novia mulata, de quien pedí la mano oficialmente, que peinaba una larga trenza de pelo muy negro que saltaba sobre sus nalgas, y tenía unos ojos asustados, siempre pendientes de la vieja suegra, que era más brava que un toro miura asaeteado.
O-. La cosa prohibida: Era aprovechar el tiempo y rápidamentemeter la mano debajo de las anchas faldas que se usaban, o avanzar acariciando el abdomen luego de introducirla entre el blúmer y la piel, y bajar hasta el sexo siempre húmedo, exultante, y darle rienda suelta al sentido del tacto, cerrar los ojos e imaginarse la forma de aquella cosa prohibida que sólo llegabas a conocer de veras después de visitar al juez.
P-. La Alfabetización: ... y entonces llegó el momento en que se convocó a todos los jóvenes para la Campaña de Alfabetización. Era que debíamos ir a los campos para enseñar a muchas personas que no habían tenido la posibilidad de una escuela. Y todo el Instituto se metió en esta empresa y yo junto con ellos.
Q-. En la universidad: Al final me salvé, porque a los cinco días vino un jeep del municipio a buscarme. Debía presentarme en la Universidad Central de Las Villas, iba a comenzar el curso. Cuando terminó la Campaña Nacional de Alfabetización dieron un acto muy grande en la Plaza de la Revolución de La Habana y me permitieron ir con la tropa de Caibarién.
R-. Después del estudio, la mar: Entonces pasé el año haciendo cosas de mi gusto. Salí a trabajar en los lanchones que cargaban azúcar para los mercantes surtos en Cayo Francés, no porque necesitara dinero, en casa lo seguía recibiendo todo, sino porque siempre me ha gustado el mar, y trabajar con los estibadores de Caibarién fue realmente un jolgorio, porque era un nuevo estrato social, distinto al mío, pero con una enseñanza empírica que nunca voy a olvidar. La Flota me enseñó como quizás nada, ni aun la universidad, a conocer la naturaleza humana.
S-. Clases de Sicología: Telémaco era el profesor de Introducción a la Sicología. Ya demasiado viejo para nosotros y porque venía de la vieja escuela, su punto de vista era inalterable, no lo cambiaba aunque tuviera delante a Cristo resucitado. Tenía un libro de texto, escrito por él, que exigía que uno repitiera de memoria, como el abecedario o las tablas de multiplicar. Trabajaba en un laboratorio de Sicología viejo, muy viejo, con los equipos llenos de polvo y orín, quizás serían de cuando se inició la Sicología. Fuera de esto la vida marchaba bien. Estaba otra vez en la Universidad, ello satisfacía las ambiciones particulares de la familia y me daba un nuevo ambiente de libertad al permitirme chocar con otros asuntos entonces desconocidos.

Emilio Comas Paret
Emilio Comas, lejos de olvidar a su ciudad, la ha tenido siempre presente a lo largo de su vida y su obra literaria

 

T-. A buscar petróleo: Hasta que una noche llegó un hombre extraño a la casa, era un oficial del Ministerio del Interior. Después de los saludos de cortesía dijo que, por tener un año de Ingeniería Eléctrica aprobado, me habían seleccionado para trabajar con unos ingenieros soviéticos en la prospección petrolífera, que la Revolución me necesitaba, y que ellos esperaban que diera un paso al frente. Dije que sí de inmediato, porque por otra parte el trabajo era en el mar, trabajar veintidós días a bordo y en alta mar y descansar ocho días en tierra. Ganaría $170,00que por aquellos días era una fortuna.
U-. El Imperio Terrorista y sus secuaces: Un par de días antes había sonado la bomba del Bakú, que era un barco ruso que estaba cargando azúcar en La Poza y vinieron los piratas y le pusieron una bomba de contacto en el casco, que explotó con gran fuerza. Dicen que después ametrallaron la cubierta. Afortunadamente nadie murió, ni cubano ni ruso, pero el hueco fue grande. Venían persiguiendo el bote artillado que, desde Miami, había organizado una tripulación de gente cubana para venir a joder y tirotear los barcos nuestros. Ellos pusieron la bomba al Bakú, y se decía que estaban bien pertrechados de armas. Alguien les dijo del farol rojizo y lo imitaron. Así pudieron burlarnos.
V-. Con los camaradas: Entonces yo vivía la vida. El jefe de los rusos, Mijailoski, me agarró cariño, y hacía con él lo que quería. Si me daban ganas de ir al pueblo a ver a las novias, le ponía cara de tristeza al ruso, y cuando me preguntaba le decía de la familia y de que si la vieja enferma, y entonces habilitaba un barco para que fuera dos días al pueblo a buscarle libretas o lápices o cualquier mierda que no le hiciera falta. Y eran dos días de borrachera y puterías, y luego volvía a la patana con una sonrisa de oreja a oreja y mucho agradecimiento al ruso, que me miraba con otra sonrisa cómplice.
W-. Guerra y Paz: Pero antes de empezar a vivir en el Hotel Nacional con todos los gastos pagados, acontecieron dos sucesos que marcaron esta historia. Primero, la Crisis de Octubre o Crisis de los Cohetes, y segundo, hacer efectiva la decisión de casarme. Y era que el gobierno de Rusia, el de Krushov, repetía en todos los foros internacionales: “Cuba no está sola … Cuba no está sola” Y nosotros no lo sabíamos, pero él sí.
X-. La Crisis de Octubre: Era el sábado 27 de octubre de 1962 Debíamos atrincherarnos de inmediato, pues la guerra, quizás nuclear, estaba al iniciarse. La cosa estaba más o menos en el hecho de que para defendernos de la invasión americana habíamos admitido que los rusos montaran en territorio cubano bases de cohetes con cabezas nucleares, listos para disparar contra el territorio deEstados Unidos.
Y-. El nido acuático: Mi muchacha y yo teníamos comprado un juego de cuarto y habíamos mandado hacer el de sala, aunque no pensábamos en tener casa, ni podíamos pensarlo por el momento, hasta tanto la Revolución no avanzara un poco más y se les hicieran casas a los que vivían en malas condiciones, y después se hicieran para los que, como nosotros, quisieran formar un nuevo hogar. Llegamos a La Habana, nos instalamos, y aquella primera noche no bajamos a comer. A mí me dio por llenar una enorme bañadera con agua tibia, y hacer, con mi muchacha, el amor subacuático. No sé cuántas veces lo hicimos, en aquel entonces no me dedicaba a contar tales nimiedades, solo sé que cuando nos dispusimos a acostarnos, nos dimos cuenta de que, con los retozos eróticos, habíamos salpicado de agua todo el baño y parte de la habitación, y no quedó más remedio que usar las grandes toallas para secar el piso.
Z-. La Zafra de los Diez Millones: Pero he aquí que llegó el año 1970, y con él un objetivo principal: tendríamos que producir diez millones de toneladas de azúcar. Por la noche, en la hamaca, cuando cerraba los ojos, veía delante un machete que cortaba la caña, solo, sin nadie que lo manejara, y abría los ojos y no estaba, y los cerraba y volvía el machete. Aquello me asustó tanto que dejé de soñar.
Esta ha sido sólo una breve muestra de “Cuaderno de Bitácora”, novela inédita de Emilio Comas Paret, sobre la vida de Guadalupe C. P. Rodríguez Reyes, de 1942 a la zafra de 1970 que fue un inmenso sacrificio para millones de cubanos en la gran tarea, justa y noble, de la Revolución.
(fotos y notas al pie por: Raisa Guevara)

 
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