| La madrina y el cedro |
| Escrito por Raisa Guevara García |
| Jueves, 18 de Septiembre de 2008 14:11 |
¿Cuántas cosas no habré visto yo desde aquí? Eso fue en el año 1950, yo trabajaba en los aserríos de Linares y aunque feo esté el decirlo, los cincuenta y cuatro trabajadores de allí me adoraban; por eso quisieron que yo fuera su madrina y acepté; era la primera vez que celebrábamos el Día del Maderero… bueno, pues fui yo… En el recorrido desde los aserríos de Linares hasta aquí se nos sumaban personas, traían una bandera cubana… me sembraron: la muchacha sostuvo mis débiles ramas y me acarició las hojas con sus manos suaves y perfumadas; yo era solo un arbolillo de menos de un metro de altura, la tierra estaba muy fresca y apretó mis raíces en un abrazo para toda la vida.
Fueron distintas personalidades, el acto estuvo muy bonito, hablaron Lorenzo Paret y Alonso el médico, y el secretario del sindicato de nosotros que era Rodolfo Rojas. De ahí fuimos a la estatua de Martí, y luego tuvimos una fiesta en la playa.
Este acto se repitió por varios años, ellos querían que yo volviera a ser la madrina, pero les dije que Fefa, María Josefa Coto, es su nombre, que era tan buena compañera, debía ser… Mi cedro es el que está frente a la Colonia Española. Ya ella no es una muchacha y yo he resistido vientos del norte y del sur, ciclones… cuando pasa nos miramos con cariño, revivimos esta historia que ya casi nadie recuerda. Historia viva:
A finales de la década del cuarenta del pasado siglo, Orlando Cremades propuso la celebración del Día del Maderero en su intervención durante el Congreso Nacional de ese sindicato, y así lo comenzó a hacer en su natal Caibarién, donde cada año quedaron de este acto esos cedros que aún persisten dispersos en la ciudad: tres están en el parque La Libertad, uno en el parquecito infantil y otro en el Zoológico local. Según sus protagonistas, entre seis y ocho años se repitió cada 17 de mayo, tal prueba de amor a la naturaleza. Algunos atribuyen a intermitencias en la celebración el hecho de que solo tengamos localizados cinco. Lo cierto es que Gelina Garciandía Palacios fue la primera madrina de los madereros de Caibarién, y junto a María Josefa Coto (Fefa) y Orlando Cremades, protagonizaron esa hermosa tradición que debemos honrar. |
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