| La maldición de la gitana. |
| Escrito por Raisa Guevara García |
| Jueves, 01 de Noviembre de 2007 09:07 |
Entre las numerosas leyendas que se narran de generación en generación, Caibarién, ciudad de la costa norte de Villa Clara, provincia central de Cuba, cuenta la Leyenda de la Gitana, una de las más arraigadas. ¡Malditos! ¡El agua que me niegan hoy, mojará sus fiestas por siempre! Pudo ser esa la frase u otra parecida. Nadie sabe la fecha exacta en que la pronunció, debió ser a finales del siglo XIX, ni siquiera se ponen de acuerdo sobre si era joven y bella o anciana y repulsiva. Eso sí, era gitana… y una maldición gitana… es inevitable. Claro que nos la ganamos: ella tocaba de puerta en puerta y los habitantes de esta villa de pescadores y comerciantes, llamada Caibarién y situada a cincuenta y dos kilómetros de la cabecera de la entonces provincia central de Cuba, Las Villas, las mantenían cerradas, solo quería beber un vaso de agua fresca. ¡Bien castigados estamos¡
![]() Ni siquiera se ponen de acuerdo sobre si era joven y bella o... ![]() ...quizás fue una anciana...
-Ya está la maldición de la gitana. Tomamos un paraguas, una capa o un simple periódico y nos vamos a las calles, porque también nuestra experiencia ancestral sobre esta leyenda indica que: “siempre que llueve, escampa”.
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