|
El centro histórico de la Caibarién muestra aún las huellas de un periodo duro para la nación cubana, conocido como periodo especial, cuando el país perdió sus vínculos económicos con el ex campo socialista europeo y el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos se ensaño con más fuerza que nunca contra con el propósito de acabar con la Revolución cubana. Por otra parte los fenómenos atmosféricos no fueron muy considerados con esta zona centro norte del país, que tuvo que soportar tres ciclones en un mismo año. Ahora los caibarienenses están de fiesta, el centro histórico de la ciudad entró en movimiento, sale poco a poco de un prolongado sueño involuntario que mantenía desvelados a los que amamos este terruño marinero situado al centro norte del archipiélago cubano.
Con el propósito de revertir la imagen negativa que mostraba el centro de la ciudad, un programa de iniciativa de desarrollo local está en marcha aquí y ya se aprecian sus frutos en beneficio de la comunidad , las farolas del parque La Libertad, principal plaza cultural de la Villa Blanca, no son idénticas que las originales, pero distan mucho de aquellas que demostraban mal gusto y un evidente deterioro, los bancos no son tampoco los originales, pero se acercan, y la glorieta, el símbolo arquitectónico de la plaza, como le dicen a los que están viejos y procuran un cambio de imagen, se quitó 20 años de arriba.
Pero el programa pretende más, áreas aledañas y otra que prestan servicios a la población se reaniman y se ponen a tono con el cambio que se opera en su entorno, no solo con una nueva imagen, sino también con mejores ofertas y confort.
En el Paseo Martí, alagado por sus valores patrimoniales por prestigiosos conocedores del tema como Eusebio Leal, uno de los artífices de la reconstrucción de La Habana Vieja, situado a solo una cuadra del Parque Central Caibarienense, va cambiado, nuevas farolas y bancos, la reforestación de sus áreas y el alumbrado público le confieren un nuevo esplendor al octogenario Paseo.
Y como si a propósito fuera, para llamar la atención de los más pequeños sobre la necesidad de cuidar y conservar, el Parque Infantil, a un costado de la plaza, también muestra una renovada imagen. Todavía queda por hacer, porque el deterioro no era poco, pero el amor de los cangrejeros por esta villa marinera puede más que malos tiempos y a la manera martiana andamos: en el bando de los que aman y construyen. |